Saturday, February 27, 2016

Perdona

Para perdonar hay que ser muy valiente. La primera dificultad, tu mayor enemigo,  eres tu mismo. Pero una vez hecho,  también serás  el mayor beneficiario.

Thursday, November 5, 2015

Del leer y escribir - Zaratusta


De todo lo escrito yo amo sólo aquello que alguien escribe con su sangre. Escribe tú con sangre: y te darás cuenta de que la sangre es espíritu. 
No es cosa fácil el comprender la sangre ajena: yo odio a los ociosos que leen. 
Quien conoce al lector no hace ya nada por el lector. Un siglo de lectores todavía - y hasta el espíritu olerá mal. 
El que a todo el mundo le sea lícito aprender a leer corrompe a la larga no sólo el escribir, sino también el pensar. 
En otro tiempo el espíritu era Dios, luego se convirtió en hombre, y ahora se convierte incluso en plebe. 
Quien escribe con sangre y en forma de sentencias, ése no quiere ser leído, sino aprendido de memoria. 
En las montañas el camino más corto es el que va de cumbre a cumbre: mas para ello tienes que tener piernas largas. Cumbres deben ser las sentencias: y aquellos a quienes se habla, hombres altos y robustos. 
El aire ligero y puro, el peligro cercano y el espíritu lleno de una alegre maldad: estas cosas se avienen bien. 
Quiero tener duendes a mi alrededor, pues soy valeroso. El valor que ahuyenta los fantasmas se crea sus propios duendes,- el valor quiere reír. 
Yo ya no tengo sentimientos en común con vosotros: esa nube que veo por debajo de mí, esa negrura y pesadez de que me río, - cabalmente ésa es vuestra nube tempestuosa. 
Vosotros miráis hacia arriba cuando deseáis elevación. Y yo miro hacia abajo, porque estoy elevado. 
¿Quién de vosotros puede a la vez reír y estar elevado? Quien asciende a las montañas más altas se ríe de todas las tragedias, de las del teatro y de las de la vida. 
Valerosos, despreocupados, irónicos, violentos - así nos quiere la sabiduría: es una mujer y ama siempre únicamente a un guerrero. 
Vosotros me decís: «la vida es difícil de llevar». Mas ¿para qué tendríais vuestro orgullo por las mañanas y vuestra resignación por las tardes? 
La vida es difícil de llevar: ¡no me os pongáis tan delicados! Todos nosotros somos guapos, borricos y pollinas de carga. 
¿Qué tenemos nosotros en común con el capullo de la rosa, que tiembla porque tiene encima de su cuerpo una gota de rocío? 
Es verdad: nosotros amamos la vida no porque estemos habituados a vivir, sino porque estamos habituados a amar. 
Siempre hay algo de demencia en el amor. Pero siempre hay también algo de razón en la demencia. 
Y también a mí, que soy bueno con la vida, paréceme que quienes más saben de felicidad son las mariposas y las burbujas de jabón, y todo lo que entre los hombres es de su misma especie. 
Ver revolotear esas almitas ligeras, locas, encantadoras, volubles - eso hace llorar y cantar a Zaratustra. 
Yo no creería más que en un dios que supiese bailar. 
Y cuando vi a mi demonio lo encontré serio, grave, profundo, solemne: era el espíritu de la pesadez - él hace caer a todas las cosas. 
No con la cólera, sino con la risa se mata. ¡Adelante, matemos el espíritu de la pesadez! 
He aprendido a andar: desde entonces me dedico a correr. He aprendido a volar: desde entonces no quiero ser empujado para moverme de un sitio. 
Ahora soy ligero, ahora vuelo, ahora me veo a mí mismo por debajo de mí, ahora un dios baila por medio de mí. 

Así habló Zaratustra. 

Fuente: https://ocw.uca.es/pluginfile.php/1486/mod_resource/content/1/nietzcheasihablozaratustra.pdf

¿Qué cuántos años tengo? - Saramago

¿Qué cuántos años tengo? – ¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo,
sin miedo al fracaso o lo desconocido…
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo
otros “que estoy en el apogeo”.
Pero no es la edad que tengo,
ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente
y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios
para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero,
para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás!…
¡Estás muy viejo/a, ya no podrás!…
Tengo la edad en que las cosas
se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego
de una pasión deseada.
y otras… es un remanso de paz,
como el atardecer en la playa..
¿Qué cuántos años tengo?
No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé
al ver mis ilusiones truncadas..
¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cincuenta,
sesenta o más! Pues lo que importa:
¡es la edad que siento! Tengo los años
que necesito para vivir libre y sin miedos. 

- José Saramago -


Friday, October 30, 2015

El proyecto inacabado

Madurez. ¿Qué es la madurez? 

Nada tiene que ver con la edad ni con los cambios físicos. Cada persona madura (o no) a su propio ritmo y sin fecha de finalización del proyecto. Un proyecto, eso es lo que somos. Un proyecto de nosotros mismos por nosotros mismo. Aprendemos de nuestros errores, experiencias, alegrías, fracasos y desaciertos… a ser cada vez más nosotros mismos y afianzar nuestro punto de vista sobre cada cuestión que nos rodea. Y no solo en el plano intelectual, que es otro cantar, pero sobretodo en el plano emocional. 

Ay, ¡qué tarea tan difícil y profunda!

- LM

Friday, October 23, 2015

Enamórate de mis defectos

amor-rev

Enamórate de mis defectos. 
Enamorarse de las virtudes es demasiado fácil.

No te engañes deslumbrándote por mis virtudes. Los ves porque es lo que deseabas ver y te agarras a la alegría que te produce. No te ciegues al sentir que has encontrado algo especial. Aún no me conoces. 
Aún no sabes que por cada sonrisa que muestro, suelto una lágrima que escondo. 
Que por cada gesto de madurez, tengo un anhelo de mi niñez. 
Que por cada acierto, cometo un error. 
Que por cada palabra que me escuchas, guardo un silencio que no oirás.

No me subas a un pedestal, que tengo miedo de la caída. La caída que es la tuya, la desilusión que sentirás al ver que no soy diosa sino humana, ni soy rayo sin ser sombra. 

Enamórate de mi humanidad mas terrenal.
Enamórate de mis sombras mas oscuras.
Y juntos encenderemos una luz. Un rayo seguro y firme a través del cual podamos ver con la mirada limpia.

Enamórate de verdad.

-Gaia Nundah

Thursday, October 15, 2015

Si no sueltas el pasado, ¿con qué mano agarras el futuro?



Y me lo vuelvo a preguntar:
"Si no sueltas el pasado, ¿con qué mano agarras el futuro?"

Llevo tantos años cargando mi mochila y con las manos tan llenas, que no sé si sabré aligerar el peso por mucho que lo intento. No se puede uno cargar tanto y encima desear un futuro, emocionalmente hablando, nuevo y fresco. ¿Seré yo, con mis cargas, la que pone freno al amor, antes incluso de que se me acerque? Me lo planteo, temblando temerosa, sabiendo que cada día luce un nuevo día y mis ojos brillan ante él. Que deseo amar y temiendo que quizás sabré de nuevo hacerlo por el miedo a ser de nuevo herida, que pueda seguir cargando mi mochila hasta que no pueda más con el peso.




Me preguntan cómo ando. - Argentino Luna

Me preguntan cómo ando y respondo más o menos…
Con angustias en el alma por lo que le han hecho al pueblo.
Cómo puede andar un hombre que no ve al otro contento,
que ve niños en la calle, sin escuelas, cartoneros,
gorrioncitos desnutridos, ojos tristes, analfabetos,
que ve madres mendigando sin honor y sin respeto.
Me preguntan cómo ando y respondo más o menos…
Si una manga de langostas se ha robado hasta los sueños.
Gobernando desgobiernan, porque la justicia es de ellos,
y con nombres y apellidos sinvergüenzas andan sueltos,
esta manga de ladrones que se roba mis impuestos.
Mercenarios de la vida, jubilados con privilegios.
 Me preguntan como ando y respondo más o menos…
Porque siento que la bronca me va ganando terreno,
y es allí donde me digo, si es que me gana qué haremos,
ya somos muchos con bronca, y se nos acaba el tiempo.
Me preguntan cómo ando y respondo más o menos…
Por los niños sin cobijo, por los brazo del obrero,
por los llantos de las madres, por la paz de lo abuelos.
Habrá que ganar la vida, hacer la vida de nuevo.
Un puñado de mal paridos no puede ganarle a un pueblo.
Milonga campera. Argentino Luna.